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abril 12, 2006

Cine en Venta

Vivimos una época de comercialización absoluta donde se trata de vender todo cuanto esté al alcance, por medio de ofertas intransigentes. La intención de los medios es notorio en cuanto se les observa unos minutos: hay que vender, vender, vender, no importa la calidad, sino la CANTIDAD. Por supuesto, no pretendemos tener altruismo en su máxima expresión, como dicen “por amor al arte”, es evidente que nadie hacemos un trabajo sin una remuneración, pero eso no elimina que el trabajo tenga los mínimos estándares de calidad. En pocas palabras, que el factor económico no sea el UNICO aporte del producto, sino parte del conjunto que lo conforma.

El cine es una de las áreas corrompidas por esta invasora mentalidad. El llamado séptimo arte se ve transformado en sus raíces que combinan fotografía, historia, creatividad, etc. Ha sido objeto del ambicioso manejo de quienes solo les interesa la venta. Poco a poco se introduce esta ideología tanto en productores como en los mismos espectadores, de tal manera que es poco perceptible esta metamorfosis, hasta que se analiza detenidamente el transcurso del cine en los últimos 30 años y es entonces donde nos damos cuenta de la enorme diferencia que existe, que hemos pasado largo tiempo recibiendo toda clase de “porquerías” sin un pestañazo que nos alarmara o detuviese la atención.

A la par que esto avanza, se ve catapultado por premios que tienen un dudoso juicio imparcial y análisis serio, donde la mayoría de las ocasiones, solo se trata de orgías de vanidades y elogios mutuos, además del eterno intento de “quedar bien con todos”, que quiérase o no, el resultado forma parte del juicio crítico de las personas. Y como en todo sistema, se ven involucrados muchos aspectos políticos que desvían el objetivo principal del premio.

En lo personal hace mucho tiempo que no veo una “buena película”, limitándome al cine americano comercial. Quién no recuerda genialidades como: 2001:odisea en el espacio, producto del excéntrico Kubrick; o El Padrino, con un genial Marlon Brando haciendo gala de sus habilidades; como olvidar un Charlton Heston de Ben-Hur; a un intrigante Hitchcock o un Orson Welles revolucionando la dirección.

Parece como si hubiese pasado mucho tiempo desde estas obras de arte en movimiento; pero lo cierto es que en la actualidad no parece regir el cine por su calidad temática, actuación o dirección; sino la cantidad de presupuesto con el que cuenta, o la magnificencia de los efectos especiales involucrados en el filme. Claro, son “apantallantes”, pero solo sirven para eso, para apantallar, pues como su nombre lo indica, se trata solo de una “pantalla” que impide ver el trasfondo de la película. Aunado a esto, vivimos una evidente escasez de historias originales con los recurrentes “Remakes” como La Pantera Rosa, Cupido Motorizado, El Planeta de los Simios, Psicosis o también los llamados “Remasterizados con 5 minutos nunca antes vistos” o “Versión del Director” como, El Exorcista, Star Wars, E.T, Apocalipsis Ahora, que solo resaltan la falta de creatividad y talento.

Con esto no pretendo hacer un llamado a que no vean películas, ni realizar una marcha en favor del buen cine, como pretenden arreglar algunos los problemas, sino simplemente emitir un juicio crítico consciente del material que vemos y así rescatar las raíces del cine que van más allá del mero entretenimiento.

2 comentarios:

Francisco Peraza dijo...

Genial!

De hecho parece que no solo en el cine, sino en el resto de la industria del entretenimiento, existe una crisis de creatividad tremenda. En la música con los odiosos "covers" de artistas mediocres como Moderato o Nicho Hinojosa, que no hacen más que vivir de éxitos ajenos.

Otra vertiente dentro del cine es cuando se hacen segundas partes de cintas exitosas previamente (como la estúpida "Dicen por Ahí").

Alfredo Peraza dijo...

Si, como dices es una escasez creativa en la industria en general, para otra muestra, el cable o sky, que teniendo 200 canales como opcion, hay ocasiones en que no vale la pena NADA...

Gracias.